El terroir como cultura de cultivo de la viña, eje de la segunda jornada del Congreso

La mejora de la eficiencia de las explotaciones vitivinícolas ha sido el eje de la segunda jornada del XII Congreso Terroir que se desarrolla en Zaragoza a lo largo de esta semana. Pero para lograr este objetivo en el marco del terroir no todo vale. Por ello, se han dado a conocer diversas técnicas y herramientas.

El calificativo terroir supone la aplicación de prácticas de manejo del suelo y la viña que otorguen al vino rasgos distintivos. Así lo ha explicado el profesor Vittorino Novello, del Departamento de Ciencia Agraria, Forestal y Alimentaria de la Universidad de Turín, que ha sido el encargado de abrir la sesión

Novello ha incidido en la importancia de factores como el cuidado de las hojas de las vides para lograr un equilibrio entre el crecimiento vegetativo y el crecimiento productivo de los viñedos. Un equilibrio que además se trasladará al vino y que permitirá valorizar el caldo de terroir.

 

Otro de los aspectos que dan al vino de terroir un carácter diferencial es el control del vigor de las vides. Un factor que se puede controlar a través de unas adecuadas podas, de la cantidad adecuada de fertilizantes con nitrógeno, para no exceder los límites de mineralización, y una cantidad de agua requerida por cada suelo para no romper el equilibrio necesario y para la obtención del tipo de vino deseado.

Asimismo, “el cuidado de las hojas de las vides, su separación y su espesura son claves para  evitar enfermedades sin necesidad del empleo de sustancias químicas”, ha añadido Novello, para quien estas técnicas son algo más que modos de cultivo de un viñedo. Han de ser “prácticas culturales” que arraiguen entre los viticultores.

Si bien la comunidad científica es unánime en este debate, cuando estas deliberaciones se trasladan al sector, generan ciertas dudas. Así lo explicaba Thibaut Verdenal, un ingeniero agrónomo suizo, quien ha explicado las conclusiones del estudio realizado en diversas plantaciones del país helvético y que tiene como objetivo averiguar el mejor momento de defoliación de las vides con el fin de evitar enfermedades producidas por hongos y mejorar la calidad de los mostos. “Hicimos el estudio para resolver las dudas de los viticultores en este aspecto”, ha señalado.

El uso de cubiertas vegetales para evitar los efectos del excesivo laboreo del terreno, la eficiencia de la zonificación de los viñedos para obtener resultados más efectivos y precisos en los análisis llevados a cabo o la eficacia del cultivo de variedades resistentes a algunas enfermedades han sido otros asuntos abordados a lo largo de la jornada de debate.

Campo de Borja, protagonista de la segunda jornada

La producción de una mistela en la zona de Campo de Borja ha servido como ejemplo de puesta en valor del terroir en el territorio aragonés. “Se trata de una variedad compuesta de uva, mosto y alcohol, que no fermenta”, ha explicado Ernesto Franco, director del Congreso y encargado de exponer este caso ante los asistentes. “El hecho de que no haya fermentación es importante porque a veces este proceso puede alterar la relación directa entre el vino y el terroir”, ha añadido Franco.

Para llevar a cabo este estudio se dividió la D.O de Campo de Borja en cinco zonas diferenciadas. Así lo explica Miguel Lorente, doctor en Ordenación del Territorio y Medio Ambiente por la Universidad de Zaragoza, quien incide en que el objetivo de este estudio es conocer cómo se refleja el comportamiento del medio en la vid y poner en valor el vino de terroir. “España es uno de los mayores productores de vino y es el que más barato lo vende porque no aplica criterios de terroir”, ha señalado Lorente.

Una situación que está empezando a cambiar ya que, tal y como reconoce Lorente, “los viticultores empiezan a mostrar interés” por un concepto, el del terroir, que “aunque suene innovador es algo muy tradicional porque evoca al territorio”, ha señalado.

En la misma línea se expresaba Ernesto Franco: “El sector ya dispone de todas las herramientas, tanto técnicas como legales. De hecho, la nueva PAC permite reconocer hasta vinos de viticultor”. “Las D.O. tienen todo a su disposición para hacer vinos singularizados”, ha concluido el director del Congreso.

 

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